
El traslado de una sede en el Baix Llobregat rara vez permite cerrar la persiana un mes. En zonas como WTC Almeda Park o los polígonos de Famades y Almeda, la actividad no para. Por eso planificamos vaciados escalonados por plantas o zonas concretas, ajustando horarios a primera hora, última del día o sábados para no interferir con la operativa diaria. Es vital anticipar el orden de salida, conocer las normas específicas del edificio sobre carga y descarga, y tener claro cómo informar a la plantilla para evitar sustos.
Cuando toca retirar mesas, mamparas ancladas o servidores, protegemos suelos y ascensores antes de empezar. Los puestos imprescindibles se mantienen hasta el último minuto posible. Nosotros nos encargamos de que el mobiliario siga funcionando en la nueva ubicación y de gestionar residuos electrónicos o papel sensible bajo el paraguas del RGPD. Así, mientras tú coordinas mudanzas y proveedores, nosotros dejamos el espacio limpio, revisado sala por sala y listo para devolver las llaves sin dramas ni sorpresas de última hora.
Orden de salida de los departamentos en un traslado
El orden importa, y mucho. Empezamos por lo que nadie toca a diario: archivos, almacenes, salas de reuniones y puestos vacíos. Es la parte silenciosa del traslado. Después movemos los departamentos que ya tienen su hueco asignado en la nueva sede, esos equipos que saben dónde van a sentarse mañana. Dejamos para el final recepción, atención al cliente y cualquier puesto que controle la operativa diaria; estos no pueden parar hasta el último momento. Así evitamos cuellos de botella y caos en Cornellà o en las zonas limítrofes.
Nada se deja al azar. Antes de levantar un solo mueble, te entregamos un plan detallado día a día. Sabrás qué zona está libre cada mañana y cuándo entra el equipo a retirar mamparas, servidores o moqueta técnica. Si trabajamos en el polígono de Almeda o cerca del Citilab, coordinamos horarios para no bloquear accesos comunes. Los puestos imprescindibles siguen funcionando mientras nosotros preparamos el terreno. Tú sabes quién sube, cuándo baja y qué queda pendiente, sin llamadas de última hora ni imprevistos que alteren tu jornada laboral.
Normas del edificio para cargar en un parque de oficinas
Cada parque de oficinas en Cornellà tiene su propia letra pequeña sobre cómo se mueve la carga. No es lo mismo el WTC Almeda Park que las naves con despachos arriba en Famades, donde los accesos y horarios cambian según la propiedad. Antes de tocar nada, hay que reservar el montacargas o el ascensor de servicio; si no lo haces, te dejan fuera a mitad de turno. También conviene avisar a seguridad o a conserjería para que no corten el paso ni exijan papeles de última hora. Proteger vestíbulos, rellanos y cabinas es obligatorio, así como saber exactamente dónde puede parar el camión sin bloquear zonas comunes.
En OFICORN nos ocupamos de hablar con la administración del edificio antes del día del trabajo. Así evitas tener que discutir tú con portería mientras nosotros cargamos mesas, mamparas o servidores. Gestionamos los permisos de carga, coordinamos la protección de suelos y marcos, y aseguramos que el vehículo tenga sitio para maniobrar sin molestar a otros inquilinos. Si trabajamos por plantas o a primera hora, ya está acordado con quien corresponde. Tú solo tienes que estar presente durante la revisión conjunta sala por sala al final, cuando entregamos todo limpio y documentado.
Horarios de vaciado que no interrumpen la actividad
Sabemos que una oficina en Cornellà no puede parar porque nosotros estemos sacando mesas. Por eso nos adaptamos a tu ritmo: si la jornada está al cien por cien, entramos a primera hora antes de que lleguen los empleados o a última, cuando ya se ha apagado la luz. El sábado también es válido para ese cambio de muebles que necesitas cerrar antes del lunes. Nuestra atención sigue el mismo pulso: estamos disponibles de lunes a viernes entre las ocho y las nueve de la noche, y los sábados desde las nueve hasta las ocho.
Cuando toca vaciar un despacho en zonas como Almeda o el entorno de Citilab, cuidamos mucho cómo nos movemos. Los carros pasan lejos de los puestos más activos y evitamos ruidos fuertes mientras alguien atiende al teléfono. Delimitamos con cinta lo que vamos a retirar, dejando siempre libre el paso para la plantilla. Así, en polígonos como Famades o calles del Centre, nadie tiene que desviarse ni esperar. Es tan simple como trabajar a tu alrededor sin invadir tu espacio vital, respetando los horarios pico de trabajo para que la mudanza sea invisible para quien debe seguir facturando.
Cómo avisar a la plantilla del calendario
El calendario no sirve de nada si la plantilla desconoce qué zona se libera cada día. En OFICORN avisamos con antelación suficiente para que nadie se encuentre su mesa ocupada por un equipo de desmontaje. La clave es la coordinación interna: cada persona retira sus objetos personales antes de que le toque el turno a su puesto. Así evitamos bloqueos y sorpresas de última hora en sedes como WTC Almeda Park o los polígonos de Famades, donde las plantas suelen tener flujos de trabajo muy marcados.
Para lo que viaja a la nueva sede, usamos etiquetas de colores diferenciadas; así el traslado queda limpio y organizado sin mezclar cajas. La comunicación fluye mejor cuando hay una única interlocutora por parte de vuestra empresa y otra por nuestra parte. Esto simplifica decidir qué mobiliario se queda, qué se recicla y cómo manejar el archivo sensible bajo el paraguas del RGPD. Si tenéis dudas sobre horarios concretos en Cornellà o municipios vecinos, hablamos directamente con esa persona designada para ajustar el plan sin ruidos ni malentendidos.
Tropiezos frecuentes en un traslado por fases
Hay cosas que, si no se cierran antes de que lleguen los operarios, acaban en un atasco. Nos hemos encontrado armarios cerrados con llave dentro de la nueva sede, equipos informáticos cuyo destino no había confirmado nadie del departamento técnico y muebles sin etiquetar donde nadie sabía si debían irse o quedarse a pie de calle. Y claro, la fecha de apertura de las nuevas oficinas siempre tiende a moverse, lo que descoloca el calendario de retirada.
Para evitar estos sustos, trabajamos con una lista cerrada antes de empezar. No vale con decirnos por teléfono que “está todo listo”; necesitamos confirmaciones por escrito sobre qué viaja y qué se retira. Si el personal de sistemas no ha dado el visto bueno para cargar los servidores o las pantallas, esos bultos se quedan quietos hasta tener luz verde. Así nos aseguramos de que, cuando entramos en polígonos como Famades o en edificios del WTC Almeda Park, sabemos exactamente qué tenemos entre manos y evitamos idas y venidas inútiles mientras la mudanza avanza.