Ordenadores, impresoras y servidores al vaciar una oficina

En las oficinas del Baix Llobregat, desde el WTC Almeda Park hasta los despachos de Riera, lo que más pesa y complica el traslado suele ser el material informático. No son solo cajas de papeles: son servidores, racks, torres de sobremesa y pantallas apiladas que requieren una logística específica. Antes de tocar nada, conviene hacer un inventario real de qué equipos se van a llevar, cuáles quedan y si hay discos duros que contengan información sensible. Aquí es donde muchos gerentes pierden horas debatiendo internamente con su departamento técnico sobre si formatear o destruir.

La gestión del residuo electrónico no se mezcla con el mobiliario. Los ordenadores y periféricos tienen su propio circuito de tratamiento como RAEE, separado de la madera o el metal de las sillas. En OFICORN cargamos los equipos solo cuando vosotros confirmáis la decisión sobre los soportes de datos. Si optáis por el borrado seguro, nos aseguramos de que quede constancia; si preferís la destrucción física, lo coordinamos así. La clave está en separar bien antes de empezar, evitando sustos legales bajo el RGPD por documentos olvidados en cajones o discos retirados sin control.

Inventario de equipos antes de vaciar la oficina

Antes de mover un solo portátil, nos sentamos con tu departamento informático o el proveedor externo para pasar revista. Ordenadores de sobremesa, portátiles, pantallas, impresoras y fotocopiadoras se catalogan uno a uno, sin olvidar los servidores, racks, centralitas telefónicas y todo el cableado que une los equipos. La clave está en decidir qué viaja intacto a la nueva sede, qué equipo obsoleto se renueva antes del traslado y qué hardware se retira definitivamente. No improvisamos: marcamos cada activo según su estado y destino previsto, evitando sorpresas cuando llegue el camión.

El material informático no es mobiliario; requiere un trato específico. Los discos duros y soportes de almacenamiento son el punto crítico. Tú decides si deben borrarse in situ o recuperarse, pero nosotros no cargamos ningún servidor ni PC sin tu visto bueno por escrito. El resto de componentes, desde teclados hasta cables de red, se separa del papel y las mesas para gestionarlo como residuo electrónico. Así evitamos mezclar chatarra tecnológica con archivo físico y aseguramos que lo sensible quede bajo llave mientras lo demás sale escalonado hacia el reciclaje o la reutilización en otra oficina.

Discos duros: decide tu equipo informático

Cuando vaciamos una sede en Cornellà o cualquier otro lugar, los discos duros generan dudas. ¿Se borra todo? ¿Alguien podrá recuperar esa información? La respuesta es sencilla: no decidimos por ti. Antes de subir cualquier equipo a nuestro camión, paramos y te esperamos. Necesitamos tu visto bueno unidad por unidad. Si tu departamento informático prefiere formatear antes, lo hace. Si quieres conservar un servidor antiguo, lo retiras tú mismo. No cargamos nada sin que nos digas qué hacer con él.

Tenemos claro que no somos expertos en seguridad informática ni emitimos certificados de borrado propios. Eso corresponde a especialistas. Lo que sí hacemos es respetar tus instrucciones al pie de la letra. Puedes llevarte los ordenadores críticos el día anterior o pedirnos que los dejemos intactos para que los gestione tu proveedor habitual. Así evitas sorpresas y aseguras que ningún dato sensible salga de tu control sin autorización explícita.

Residuo electrónico aparte de los muebles de oficina

Lo que te sobra de ordenadores, pantallas o servidores no entra en el mismo contenedor que las mesas y las sillas. En OFICORN lo tratamos como un circuito aparte para que cumpla con la normativa de residuos electrónicos. Los cargamos separados del mobiliario y del papel, evitando mezclas que complican luego el tratamiento en planta. Al finalizar el vaciado, te entregamos toda la documentación que acredita el destino correcto de estos equipos. Así sabes dónde han acabado tus antiguos dispositivos informáticos sin tener que rastrearlo tú.

Ojo con las pilas o baterías sueltas que aparecen al desmontar portátiles viejos o UPS. No van en el lote general; las identificamos sobre la marcha y las derivamos a un gestor autorizado específico para este tipo de residuo peligroso. Si tu sede está en Cornellà, cerca del WTC Almeda Park o los polígonos de Famades, pasamos por allí sin problema. También trabajamos en Sant Joan Despí o Esplugues, recogiendo ese material sensible junto con el resto de la mudanza. Dejas la oficina limpia y con los papeles en regla.

Servidores, racks y cableado bajo el suelo técnico

El cuarto de comunicaciones es una zona delicada. El rack, los patch panels y el cableado estructurado que corre por debajo del suelo técnico registrable o por el falso techo no se mueven a la ligera. Si tu contrato de arrendamiento o el proyecto de reforma exige retirar esa instalación para dejar el local como estaba, nosotros nos encargamos, pero seguimos un orden estricto. Primero, el técnico informático del cliente desconecta todo lo necesario; sin ese paso previo, no tocamos nada.

Si hay un SAI, lo tratamos con cuidado porque lleva baterías internas. Ese componente se identifica y se deriva a un gestor autorizado como residuo peligroso, nunca va al contenedor normal ni se mezcla con las mamparas o los muebles. Los servidores, pantallas y otros equipos electrónicos viajan aparte del mobiliario. Así evitamos sorpresas legales y aseguramos que lo sensible queda gestionado según marque tu departamento de TI.

Pantallas y equipos que todavía pueden reutilizarse

Al montar una nueva sede en Cornellà, en zonas como Almeda Park o Famades, no hace falta tirar todo lo que había antes. Si el monitor enciende sin fallos y el teclado responde bien, lo trasladamos con las mesas para que siga dando servicio. También puedes donar ese material a una entidad local; nosotros nos encargamos de llevarlo si tú prefieres centrarte en la mudanza. Eso sí, cargamos los equipos solo después de que tu departamento informático haya borrado los discos o recuperado lo necesario, con su visto bueno por escrito.

Lo que ya no arranca tiene otro camino distinto. Impresoras averiadas, bases de conexión rotas o pantallas con líneas negras van directas al circuito de residuo electrónico, separadas del mobiliario general para cumplir con el tratamiento adecuado. Aquí no vale mezclar: un cable pelado o un cartucho vacío se gestionan aparte de la madera o el metal de los escritorios. Así evitas problemas futuros con el RGPD si quedara algún dato residual, aunque normalmente esos soportes pasan por destrucción confidencial certificada antes de salir de la oficina.

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